El campo multidisciplinario de la neurociencia que muchos especialistas de este campo identifican como neurociencias, porque abarcan diversas disciplinas del conocimiento: neurobiología, neurofisiología, psicología cognitiva, neuropsiquiatría, cibernética, inteligencia artificial, robótica entre otras que están surgiendo inclusive de otros campos disciplinarios que intentan agregar a su contexto de estudio algunos elementos que gradualmente incorporan para crear nuevas ideas y concepciones de lo que significa el estudio del cerebro desde su propia evolución epigenética hasta notables avances de frontera que nos está tocando presenciar en estas primera etapa del siglo XXI. Es lo que vino a derivarse en esa línea del tiempo, con ejemplares evidencias de una enorme cantidad de estudios e investigaciones realizadas desde laboratorios e instituciones académicas; da también referencia significativa de los avances que ha desarrollado, tanto para su aplicación médica, clínica, terapéutica, experimental la cual, puede consultarse en revistas especializadas que continúan realizando informes y reportes de estudios que son presentados en foros regionales e internacionales. Y dada la complejidad de sus aportaciones al campo científico.
Con la revolución de los conocimientos que trajo consigo, a finales de la década del los años 50s (siglo XX), las llamadas ciencias cognitivas, también marcó un hito importante en cuanto al conocimiento y comprensión de la mente y el comportamiento humano (Gardner, 2000). Esto mismo se puedo reflejar más adelante, cuando la OCDE (2003), presentó una publicación acerca de la comprensión del cerebro en la cual, se planteaban varias preguntas: ¿cómo puede la neurociencia cognoscitiva orientar las políticas y las prácticas de la educación?, ¿podríamos entonces hablar ya de una nueva ciencia del aprendizaje desde un enfoque transdisciplinario?
Fueron planteamientos que aun persisten entre el ámbito neurocientífico y académico, entre los tomadores de decisión en los diversos sistemas educativos en el mundo, con mayor razón en la región latinoamericana, donde existen notables rezagos educativos, que están directamente vinculados a problemas de falta de equidad y desigualdad social (Cepal, 2020), al estancamiento en las administraciones y gestiones de los gobiernos para dotar de recursos e infraestructura a las instituciones escolares y universitarias, es parte de lo que actual actualmente se refleja en el panorama actual.
De ahí la urgente necesidad de plantear líneas de trabajo y de acción conjunta entre los que se puedan sumar e integrar en este proyecto que hoy damos inicio, que sin duda, podrá enriquecernos como personas y como colectivo profesional comprometido para lograr cambios sustantivos y sustentables en la educación de esta región. En la siguiente publicación continuaremos con esta reflexión inicial que esperamos se pueda enriquecer y fortalecer con sus aportaciones y comentarios.
